REBELDÍA- CAPÍTULO V – MUERTE – CASTELLANO - RAFAEL LUDICANTI
1.
Ya no se puede vivir
para después
de la muerte.
Puedo desentrañar
mi destino
enfrentándolo
o dejando que
suceda.
Quiero ser alguien
sin miedo.
Sin miedo a mi personalidad.
2.
Ese amor monumental
originado en el
deseo
derivó
en sensaciones
y sentimientos.
Sensaciones
hasta ahora
desconocidas
incluso por
las leyendas
de la pasión.
3.
Creo en las estrellas
fugaces
y en el encanto
de las putas.
Sin dar demasiada
razón a los
hechos,
ciertas cosas
terminan sin
acabarse.
4.
Ya no podía querer
disputar o incluso
cumplir con su
sentido del
deber.
El poder de una
pasión a la vez
recíproca y
prohibida
puede
llevar
al universo
entero a la ruina.
5.
Si pudiera encontrar
personas
por esta vez
hacerlo mejor.
Es más
un poco menos.
Con la cara pegada
sobre el asfalto
contemplando
el tamaño de
un autobús.
6.
Ella dejó de alimentarse
porque la pasión
la estaba haciendo
vomitar de dolor.
El mundo,
interponiéndose
al destino,
colectivamente pierde su sentido.
7.
Mi pulmón es una
planta de energía
de alegría,
pero mi cerebro
no se toma
la alegría
en serio.
¿De dónde viene
la tradición de
que los malentendidos
no generan diálogo
para que no
tengamos
que hablar
de ellos?
8.
Incluso su propia
belleza la lastimaba.
No le veía más sentido
que negarse a
no sufrir
por la estupidez
humana en
materia
de amor.
9.
El superego es una negación de
el comienzo del ser,
cuando somos una forma de vida
mayormente interesada
en el perpetuo.
Pero eso
sólo lo logra el inconsciente.
10.
Lo que ella no
parecía entender
era que un
orden suya
era suficiente
para que
todos
accedieran
a abandonar
el tablero.
11.
Imágenes que acompañan
pensamientos,
experiencias urgentes,
lujuria,
mal,
lluvia de ideas
de generaciones
asesinadas
de abanderados.
Todo tan bello
como el rostro
de la muerte
protagonizando
entre líneas
una ficción
de personajes
imperfectos.
12.
Quizás lo único
más grande que
la pasión que sentía
era el amor que
sentía por
sentir
esa pasión.
La paciencia
es lo opuesto
a la sabiduría.
13.
Deseo de acelerar
el auto en la
carretera como
un sueño adolescente
vivido en una
media luna
de melodías.
Los ojos translúcidos
brillan como
viales de veneno.
Latidos febriles de
sangre y el
renacimiento
de una flor rodean
una perla de hollín
donde está escrito
mi destino.
14.
Quería ser tratada
como se sentía,
viva,
amada,
enamorada,
superior a los
dioses inmortales
por el simple
hecho de
ser mujer.
15.
Sí, soy un idiota,
y tenéis razón
sobre vosotros mismos.
De las cosas que no sé,
ni siquiera sabré
de los detalles omitidos
de la efusión de
cada nuevo año,
lo que sea que trato
de odiar y
así lo quiero.
16.
La espiritualidad del amor
es un concepto
escandaloso
para cualquiera
que se sienta enamorado.
La naturaleza verdadera
del amor está
en la materialidad
de la pasión.
17.
Al principio era
solo cosa de
los sábados
pero luego
sólo había sábados
en el calendario
y el hacer no era
sino hacer
lo que ya hacía.

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